sábado, 11 de septiembre de 2010
Vídeos de you tube recopilados por materias o asignaturas
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miércoles, 17 de junio de 2009
La disciplina que nos mece, asesina
Aún así dices que los profesores españoles mantenemos nuestro interés por seguir formándonos y claro eso me interesa. No vaya a ser que lo que quieres decirnos es que cuando un profesor se coge la baja, ya me entiendes, hay veces que la clase se hace insoportable y los alumnos se suben por las paredes y tú ya has gritado todo lo que tenías que gritar y has probado también la técnica de la voz suavecita esa que imita los susurros del viento y esas cosas y entonces has cogido y te has ido a casa y has pensado esto no hay quien lo aguante, no puedo más, o cosas parecidas. Porque hay momentos en los que la clase se te viene encima sabes, si sabes que hay esos momentos y ya en casa dices me haré un máster de literatura comparada y a tu plaza llega un sustituto y te sustituye y la dirección se queda tranquila al fin y al cabo es más joven y guapo y fuerte y se enrolla bien con los alumnos y casi no pone ni partes y así da gusto oye, que esto de dar clase es cada vez más complicado.
Pues sí los profes dedican 10 minutos a llamar la atención pero lo normal es que muchos no paren de llamar la atención y que muchos otros aprovechen que no llaman la atención, a inspección estas cosas no le interesan hasta que no llevas 18 meses desaparecido seguidos sabes y entonces sí, te llaman y te preguntan, oye pero tú te quieres jubilar o qué.
Por cierto que algo de esto han hablado en las noticias.
El 16% de las clases en España se pierde en imponer orden
Falta de incentivos e indisciplina son las principales dificultades docentes
J. A. AUNIÓN - Madrid - 17/06/2009
La falta de incentivos y el mal comportamiento de algunos alumnos son las cuestiones que más dificultan la efectividad de los docentes, según el informe publicado ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre cómo perciben su trabajo los profesores de secundaria de 23 países (se han tomado datos de cerca de 90.000).
La falta de incentivos y el mal comportamiento de algunos alumnos son las cuestiones que más dificultan la efectividad de los docentes, según el informe publicado ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre cómo perciben su trabajo los profesores de secundaria de 23 países (se han tomado datos de cerca de 90.000).
España es el país que claramente destaca por la formación continua de sus profesores: el 100% de los encuestados había hecho cursos en los 18 meses anteriores y, en general, están dispuestos a formarse más (la gran mayoría de docentes de todos los países están contentos con su trabajo y dispuestos a enfrentar los retos). Sin embargo, el 16% del tiempo de clase en España se pierde en imponer orden a los alumnos y otro 7% en tareas burocráticas, como pasar lista.
No es el porcentaje más alto del estudio (en Brasil o Malaisia pasan el 17% del tiempo mandando callar), pero está por encima de la media (13%). En los países más disciplinados (Bulgaria, Estonia, Lituania y Polonia) dedican menos del 10%. En general, uno de cada cuatro profesores de todos los países pierde al menos un 30% de las clases en tareas administrativas o en lidiar con los alumnos que interrumpen.
La percepción docente del clima escolar es en España la peor de los países estudiados, aunque también destaca el estudio la especial autocrítica de los docentes españoles. El 60% de los docentes trabaja en un centro donde el clima no es adecuado, según sus directores (cuánto hay que esperar para que los alumnos se callen, que estén atentos a la explicación, las interrupciones o el ruido). En concreto, la indisciplina dificulta las clases al 70% de los docentes, un porcentaje muy parecido al de México, Italia, Eslovaquia y Estonia. Sin embargo, hay otras cuestiones que, para los directores españoles, lo dificultan más, por ejemplo, la falta de personal de apoyo: esto llega al 80% de los institutos.
En cualquier caso, más allá de los datos en bruto, el Informe internacional de enseñanza y aprendizaje (TALIS, en sus siglas en inglés) señala que en algunos países (Hungría, Italia, Corea del Sur, Polonia y Eslovenia) los profesores que creen en una enseñanza más participativa del alumno son más propensos a decir que el clima en clase es bueno. Mientras, los docentes que prefieren la transmisión directa de los conocimientos (el profesor enseña y el alumno escucha y aprende) tienden a ver más problemas de disciplina. Es el caso de Bélgica, Corea del Sur, Noruega, Polonia, Portugal, Eslovenia y España.
Además, no sólo los alumnos y los medios influyen. Según los directores del 39% de los docentes, la falta de preparación pedagógica dificulta bastante o mucho las clases (FETE-UGT pidió ayer más formación de este tipo). También lo hace que el profesor llegue tarde (34%) o falte (39%). Según la directora general de Evaluación y Cooperación Territorial, Rosa Peñalver, la falta de preparación pedagógica se resolverá con la sustitución del actual cursillo preparatorio por un master.
También admitió Peñalver que existe una falta de evaluación del trabajo docente. De hecho, el 45% de los profesores españoles no ha sido evaluado en los últimos cinco años, y apenas un 24% ha recibido evaluación externa (el porcentaje más alto, sólo detrás de Italia). Esto no sólo quiere decir que se trabaja a ciegas, sino que se pierde un importante resorte para mejorar la calidad de la enseñanza, recordó Ben Jensen, uno de los analistas del informe, que asegura que donde existen estas evaluaciones, los profesores lo ven bien. Tres de cada cuatro profesores de los 23 países dicen no recibir reconocimiento por mejorar la calidad de su trabajo o ser más innovadores; en España sólo se beneficia de esos reconocimientos el 20%. También asegura el ministerio que eso se solucionará con la implantación de estatuto docente, una promesa pendiente desde la anterior legislatura.
El informe señala asimismo que los centros españoles tienen muy poca autonomía (valorada según la capacidad de la dirección para elegir profesores, fijar su salario inicial o las subidas de sueldo), sólo por encima de Brasil, México, Turquía, Italia y Malaisia.
domingo, 17 de mayo de 2009
Lo que me da el asistir a clase
Si al asistir a clase el alumno no encuentra algo más de lo que ya puede conocer a través de internet, pronto, las aulas se quedarán vacías. Es lógico. Y si, cada vez más, las universidades ofrecen sus cursos por esta vía, ¿quién estará pensando en cumplir un horario estricto? En estos momentos numerosas universidades ya ofrecen sus cursos por internet y parece que esto continuará así, Habrá que ir a las universidades a crear e innovar contenidos y formas de transmitirlos. Este artículo recoge el proceso y explica el estado actual.
IGNACIO ZAFRA - Valencia - 15/05/2009
Cuenta la profesora Beatriz Gallardo que para mantener la tasa de universitarios en 2025 un país como India tendrá que abrir una universidad a la semana. Y cuenta Gallardo que la Unesco, responsable de la estimación anterior, también prevé que en algún momento un profesor dirá: "No me importa atender a estos alumnos aunque no estén matriculados", y empezará a resolver sus dudas por Internet. Más tarde será una universidad la que liquide esa diferencia. Luego empezarán a hacerse exámenes OCW, siglas de Opencourseware, el muy ambicioso plan, aunque no el único, para que los profesores universitarios liberen en Internet los contenidos de sus asignaturas de modo que cualquiera con ganas y acceso a la Red pueda aprenderlos sin pagar un euro. Y ese día (aunque esto Gallardo no lo dice así) la revolución habrá triunfado.
La profesora de Logopedia y directora de la oficina OCW de la Universitat de València acaba de ser premiada por Universia (la gran red de universidades iberoamericanas patrocinada por el Santander) por su contribución personal al consorcio con la asignatura Análisis Lingüístico de las alteraciones del lenguaje.
Las primeras noticias de la OCW se remontan a 2001. Al anunciar el proyecto, Charles Vest, por entonces presidente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (el MIT), declaró: "Es un golpe audaz que cambiará el modo en que la red se usa en la educación superior". En 2003, el MIT hizo efectiva la publicación de las 500 primeras asignaturas. Dos años más tarde impulsó un consorcio internacional. En 2008 la iniciativa del MIT, subvencionada por dos fundaciones estadounidenses, reunía cerca de 2.000 cursos mientras desde otros lugares del mundo se lanzaban proyectos paralelos, como el iberoamericano de Universia y el chino Core.
Los campus valencianos se unieron hace un par de años al proceso y, con la muy notable excepción de la Universidad de Alicante (quizá el líder español en la materia), se encuentran en la fase de primeros brotes. En 2007 el vicerrectorado de Calidad y Convergencia Europea de la Universitat de València preguntó a más de 3.000 profesores si estarían dispuesto a poner sus cursos en Internet a disposición de cualquiera. Respondieron afirmativamente 36. Acabaron participando 10. A lo largo de este año el número se triplicará.
Ofrecer en abierto los conocimientos, señalan Gallardo y Faraón Llorens, vicerrector de Tecnología e Innovación Educativa de la Universidad de Alicante, exige superar unas cuantas barreras. Hay que aceptar que la creación no va a reportar beneficios económicos (al contrario que con los libros de textos). Conviene hacerlos bien, porque el potencial grado de exposición es gigante. Y finalmente: lidiar con los derechos de autor no es fácil, y da trabajo.
Para confeccionar los materiales que utilizan en clase, muchos profesores emplean imágenes, infografías y ejercicios extraídos de libros y de la Red. Y es poco probable que eso les ocasione problemas. Pero cuando esos materiales se suben a Internet la cosa cambia. La oficina OCW de la Universitat de València trabaja en coordinación con los servicios jurídicos y las únicas imágenes que pueden verse, cuadros por ejemplo, pertenecen a la colección de la propia universidad.
Los contenidos OCW están sujetos a licencias Creative Commons: permiten utilizarlos libremente siempre que sea sin ánimo de lucro y se mencione su procedencia, así como realizar obras derivadas, salvo que se indique lo contrario.
De lo anterior se desprende que no basta con elaborar materiales dignos (y a ser posible en un ordenador: la leyenda cuenta que cuando el MIT puso en marcha el OCW descubrió que gran parte de los profesores seguía fabricándolos a mano y en papel). Hay que llevar cuidado con no infringir los derechos de autor (y confiar en que las citas no sienten mal a otros colegas) y a ser posible traducir los materiales al menos al inglés (en el sitio del MIT pueden encontrarse traducciones al chino) o, como en el caso de Gallardo, hacerlos traducir.
El esfuerzo también tiene sus compensaciones. Muchos expertos, al menos de la rama de Humanidades, tienen que pagar para poder exponer sus investigaciones en un congreso, mientras que la Red les ofrece un auditorio mucho mayor gratis, comenta la profesora. Y está también la reflexión "coherente y ética" de que una investigación financiada con dinero público debería estar al alcance del mayor número posible de personas.
Volvamos a la revolución mencionada al principio. Si en la prehistoria de Internet la Red pone al alcance conocimientos de alta calidad académica en varios idiomas y soportes (grandes universidades como Stanford y Princeton han creado plataformas emparentadas con OCW, algunas de ellas sólo en vídeo) dentro de un tiempo (digamos en 2025) es probable que en vez de asignaturas dispersas pueda estudiarse por la Red carreras completas impartidas por los mayores expertos en varios formatos. Y no se puede descartar que, como ha predicho la Unesco, profesores y universidades rompan la convención actual que impide obtener títulos universitarios a través del OCW. ¿Para qué hará falta ir a la universidad entonces si el mejor conocimiento está disponible gratis?
"Es posible que la universidad, igual que le ha pasado a la industria vinculada a la música, tenga que cambiar su modelo de negocio. ¿Por qué vendrán a clase? Porque les daremos un valor añadido", afirma Faraón Llorens. Dentro de 15 y de 25 años, dice Gallardo, Harvard seguirá siendo Harvard porque se mantendrá a la cabeza en investigación y porque valdrá la pena ir a sus clases. Y esa capacidad de atracción, añade, a otra escala, podrá trasladarse a las universidades que sean capaces de actualizar su docencia a través de la innovación. Que entrar en el aula signifique algo más que sentarse a escuchar lo mismo que ya está explicando en la pantalla un premio Nobel. La clave, añade Gallardo, consistirá en lograr que el nuevo alumno considere que es mucho más valioso asistir a clase que quedarse en el bar.
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