Pero la polémica suscitada en Bélgica por las aventuras de su ministro en Nueva York van más allá de sus excesos nocturnos. Uno de sus colaboradores confesó a la camarera-bloguera que las reuniones a las que iban a asistir en la ONU se habían trasladado a Ginebra, pero que habían mantenido el viaje "porque ahora está todo muy parado en Bruselas". De Crem ha rendido cuentas esta semana en el Parlamento federal, donde acabó denunciando "el peligroso fenómeno de los blogs para nuestra sociedad. Todos somos una víctima potencial de estas cosas", resaltó.A la bloguera belga no solo le deben ahora su trabajo, le deben también los puntos de honestidad que de esta historia puedan de nuevo conseguirse. Ya veremos si le devuelven alguna de las dos cosas. Mientras hará bien en explotar todo lo que pueda este afaire político. Desliz que dirá el ministro. Un morro que te lo pisas solemos decir los de a pie.
La única víctima del asunto, le ha recordado la oposición, es la joven que se ha quedado sin trabajo. En su comparecencia, De Crem admitió lo que llevaba días negando a la prensa: el ministerio llamó al dueño del B. Café para ponerle al corriente del blog de su camarera y el eco que había tenido en la prensa, aunque "no para pedir su despido".
El político democristiano ha tenido dificultades para justificar el sentido de viaje, en el que mantuvo encuentros con miembros de la Administración saliente de EE. UU., algo que para su antecesor en el ministerio, André Flahaut, tiene poco sentido. Para alivio de De Crem, Robert Gates, actual responsable de Defensa, podría seguir en el cargo con la administración de Barack Obama. Acorralado por las críticas, ha cancelado la visita a Chile y Argentina que tenía prevista para la semana próxima.
La blogosfera belga echa humo a raíz de las declaraciones de De Crem: " Demuestra hasta qué punto la actual generación política no entiende el mundo al que se enfrenta", comenta un bloguero de Bruselas. El propio ministro, aunque quizás no lo sepa, tiene una página web en la que se dirige a los internautas aprovechando que "internet estrecha al máximo la brecha entre ciudadanos y políticos, entre la realidad y la política". Como comenta Nathalie Lubbe Bakker en su blog, "incluso en Nueva York, la política belga no deja de sorprenderte…".
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