miércoles, 2 de diciembre de 2009
Los niños más conflictivos proceden de familias con alto nivel adquisitivo
A mí los alumnos que me conmueven son otros. Todo ese tropel de alumnos semiabandonados que pululan por los centros públicos que sé que irán directos a la calle sin que nadie se haya rasgado sus vestiduras, como lo más normal de mundo, derechitos a ser carne de cañon en cualquier empresa semiclandestina.
Fuente: El confidencial.
Los niños con conductas antisociales proceden en su mayoría de familias de alto nivel adquisitivo y cultural, en las que los padres desatienden a los hijos y delegan su educación en la escuela, cursos extraescolares, servicio doméstico u otros familiares, según un estudio de la Fundación Jaume Bofill.
El coordinador de la investigación presentada hoy en rueda de prensa, Javier Elzo, ha aclarado que "la falta de supervisión de los padres es la variable más relevante a la hora de explicar la conducta antisocial de los niños".
"No es cierto que los niños conflictivos procedan especialmente de familias monoparentales, madres trabajadoras, familias reconstituidas, padres separados, u otros modelos diferentes al tradicional", ha añadido el catedrático de sociología, tras analizar los datos de 1.060 encuestas a familias catalanas y otros 1.189 cuestionarios a profesores.
El estudio se centra en familias con hijos de entre 7 y 12 años y el resultado global es que "las familias catalanas tienen una nota media de notable, pero -ha aclarado- la media siempre esconde casos de disfunciones".
Para analizar estas disfunciones, el coordinador del estudio ha dividido las familias en cuatro tipos (progresista-extravertida, conservadora-introvertida, conflictiva y la convivencial-armónica).
La conclusión ha sido que la mayor parte de los niños con conductas incívicas proceden de las familias progresistas-extravertidas, que suponen el 23,3 por ciento del total de las familias, y de las conflictivas, que son el 15,2 por ciento.
Las familias progresistas-extravertidas se caracterizan por defender ideas políticas progresistas y disponer de un nivel cultural y económico alto.
"En este entorno es fácil encontrar padres que tienen una vida social activa y que dan más importancia a su promoción personal que a la familia, por lo que suelen desatender a los hijos", ha dicho Elzo.
Los hijos de estas familias tienden a saltarse las normas en aspectos como "colarse en el metro, destrozar mobiliario urbano o robar en grandes almacenes".
El otro grupo del que proceden los niños con conductas antisociales son las llamadas familias conflictivas, que se caracterizan por un nivel adquisitivo y cultural bajo "y los padres están desbordados".
Según Elzo, estas familias "son las que deberían recibir más ayuda de las administraciones" porque "quieren educar bien a sus hijos, pero no pueden por falta de tiempo o de formación".
El estudio también refleja que los hijos "perciben una menor implicación del padre que de la madre" en su educación, en todos los estratos sociales.
"Es incorrecto achacar los déficit educativos a la incorporación de la mujer a la vida laboral porque no se puede criticar que la mujer haya salido de casa sin hablar de por qué el hombre no ha entrado", ha puntualizado Elzo.
El estudio ha tenido en cuenta la procedencia de las familias y el sociólogo ha dicho que "los inmigrantes no integrados en la sociedad suelen incluirse en el grupo de conflictivos, mientras que los que están integrados están dentro del grupo que dedica más tiempo a los hijos".
En las conclusiones, Elzo destaca que "la combinación más adecuada para que los hijos tengan conductas prosociales" la consiguen las "familias cohesionadas, que permiten que los hijos expresen sus sentimientos, refuerzan los comportamientos correctos y mantienen la disciplina". Leer más...
martes, 23 de octubre de 2007
EL FRACASO NO ES ESCOLAR, ES SOCIAL
Mejor dicho, el fracaso que se nos quiere vender como fracaso de la escuela pública es el reflejo de una sociedad hipócrita: la nuestra. Llama derecho a la libertad de los padres para escoger la ideología del centro de enseñanza. Pero no existen ideologías entre las que escoger en un país capitalista, democrático y occidental como el nuestro. Años y años llevamos inmersos en esta perversión del lenguaje, mirando hacia otro lado. En esta sociedad todo lo que es de pago es fruto de la fractura institucional. Los servicios básicos se ofrecen en un marco de desgana y masificación. Lo que funciona, por definición ha de ser de pago. (¿Cómo si no se lo podría explicar uno?)
Y en concreto en la enseñanza , la iglesia se ha puesto al servicio de las clases pudientes y dominantes. La llegada de inmigrantes ha dejado al descubierto nuevamente esta doble moral. En concreto en la enseñanza, los hijos de los dirigentes, aunque estos sean socialistas, van a colegios de pago.
Esta hipocresía sí que no hay quien la cambie de lo arraigada que está en nuestro interior. Las dos entradas a las que hago referencia ahondan en ello.










